“Allá voy contra viento y marea, otra vez una misma pelea. Ni siquiera sé si vale la pena pero tengo ganas de probar si la suerte me va a acompañar de una puta vez, o si es un mito más. Acá estoy, me agarras despeinada. Estos son mis tesoros guardados. Una flor, un buen vino picado, un saquito de té que está usado, un impuesto de amor del que siempre estuve exenta hasta hoy. Y aunque sé que puedo estar sin vos ¿Cómo hacer que quiera estar sin vos? Me perdí, creo que andaba pensando, me encontré por algún lado dudando. Si es por mi, la vivo cagando. Si me voy al vestuario o si le tiro un caño a esta soledad que pone la gamba fuerte y me puede quebrar. No me vi, me tomé por sorpresa, arranqué y baje la cabeza. Manejaba un triciclo prestado, me la puse contra una pared y ahora tengo un pedal en la mano, el manubrio doblado, me lastimé. Corazón, es tan fácil quererte. Con o sin razón no me animo a perderte.”
Las Pastillas del Abuelo.

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