Confesión Nº. 5:
“Ya me cansé de idear planes absurdos, venganzas inútiles, nuevas estrategias y tácticas para que regreses a mí. Presiento que… Bah, mejor dicho, aseguro que, si yo quisiera podría hacerte daño de mil maneras diferentes. Pero no, yo no puedo herirte, por más que desee con todas mis fuerzas pagarte con la misma moneda, hay algo dentro de mi corazón que me hace quererte a pesar de todo el deterioro que éste tenga. Tampoco puedo llenarme de tanto odio, de tanto resentimiento, de tanto rencor. No puedo engañarme yo misma fingiendo que en toda nuestra pasada relación, lo único que hiciste fue lastimarme. Sería una gran mentira decir eso. Es más, admito que cuando estuviste conmigo me hiciste literalmente, la mujer más feliz del mundo. Cambiaste tantas cosas de mi persona. Antes creía que en esta etapa de mi edad, la solución de los problemas se basaba solamente en ir de fiesta en fiesta, de bebida en bebida y de hombre en hombre. Suponía que todo esto era un remedio para tanta soledad, tanta amargura, tanta desdicha y tanto dolor. Pero al fin y al cabo ¿Eso cuanto duraba? Mínimo, una noche. Cuando las fiestas terminaban yo volvía a ser el mismo desastre de siempre. En cambio tú lograste demostrarme que arruinarme durante las noches no valía la pena, ni solucionaba aquellos problemas, porque toda esa locura no puede salvar a las personas de la manera en la que el verdadero amor lo hace. Tú me protegiste, me hiciste ser mejor persona, me enseñaste a sumar en lugar de restar, a dejar de tenerle miedo a ese sentimiento llamado “amor”. (Me enseñaste a querer.) Por todas esas sonrisas que me robaste, los besos que me diste, la felicidad que provocaste en mi vida, yo estoy completamente agradecida. A pesar de que hoy en día nos ignoremos, a pesar de que no nos dirijamos la palabra y nos miremos a lejos, a pesar de que te hayas apartado de mí y yo no haya hecho nada al respecto para detenerte, de que ignoré tu último perdón, mis sentimientos por ti no cambian, y no puedo dejar de verte de la misma manera en la que te veía antes. Lucimos como dos desconocidos. Pareciera que quisieras aparentar que tu vida sigue perfecta e incluso mejor que antes, que todo esto de estar sólo optimó tus días, y que estar separado de mí te ayudo bastante… Pero en el fondo yo sé que tú sigues siendo el mismo de siempre, y que aquello que finges ser no es más que un caparazón para que no vean lo que realmente sientes. Continuas siendo aquél ¿No? Ese chico tan gracioso, dulce y atento… Realmente, por más que quisiera, no puedo echarte la culpa de que no sientas actualmente, lo que siento yo sigo por tu persona. Ya que mencioné que me rendí, que le doy la espalda a todas esas ideas locas de desquite, que te agradezco por como cambiaste mi manera de ser y por todas aquellas mañanas que me regalaste, puedo llegar a la parte final en la que te deseo lo mejor en la vida. (Siempre voy a querer verte feliz, sea conmigo o no. Y quiero que sepas que por más que no vayas a leer esta última confesión, te voy a estar esperando para cuando quieras regresar algún día.) Mientras tanto seguiré con mi vida… Supongo que si el destino nos quiere juntar, en algún momento lo hará. Yo sigo con mi loca idea de que si nos conocimos y nos unimos en aquél momento, por algo fue…”

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