“Eran las 3 a .m. otra vez. Noté que los sueños lúcidos y toda la travesía mental comenzaban. Que un día te conocí, lo analicé y no dudé en confesarlo todo. *Quererte cerca no es delito.* Déjame gozar de la anarquía, esto es una locura. Llámame un viernes, no un sábado. Olvídate de las promesas no cumplidas. Vuélvete loco al pensar en marzo. Fíjate en el reloj y analiza… otra vez pasó. Es la hora cuando nos conocimos, otra vez se te volvió a olvidar, y claro, no es casualidad. Tú y yo un día reíamos, sí, aún lo recuerdo. Se te hizo tarde y no regresaste, no terminamos de describir lo que fue ese momento. *Fue como comenzar a hacer la torre de Babel, como jugar Jenga y hacer un derrumbe con muchos bloques. Yo lo llamaría “Barreras para no besarte.” Entretenimiento básico.* Yo un día normal como cualquiera aun conservo dichas emociones, y no se me olvida que es el momento de olvidarlo todo, que nunca es demasiado tarde para empezar de nuevo. Esto es por mí, no por ti…”

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