“No se que tengo, pero no me ama. ¿Prefieren a otras por qué son rubias, por qué tienen ojos verdes, por qué son más lindas que yo? No es por eso, pero no se por qué es. No, yo quería creer que me quería, pero era mentira. Te juro que me pone tan mal. Yo lo amaba ¿Entendes? Yo antes estaba acostumbrada a estar sola, pero después apareció él, me miro y me eligió. Y ahí ya aprendí a sentirme querida. Pero ahora es horrible, no puedo soportar, tengo un dolor acá en la panza que no doy más. Ya se que me vas a decir, ya lo se, que soy linda, que tengo onda y yo, no lo creo, porque yo se que no es así, yo estoy acostumbrada a esto. La primera vez que yo sentí que valía la pena fue cuando él se fijó en mí. Y aprendí a sentir que valía la pena, pero después se enamoró de ella y yo no puedo más. Dirás que, que alguien te mire, te elija o no, no te hace más o menos valiosa, que eso depende de una misma. Y si, ya se que depende de mí. Y me lo decís vos, me lo digo yo y no lo creo eso. ¿Por qué es tan difícil todo? ¿Cómo haces de un día para el otro para vivir sin eso que era la razón de tu vida? Nos da pánico la idea de despertar y sentir que todo cambió, que nada es como era. Cuando te acostumbras a un amor, una piel, un olorcito, una sonrisa, perder eso es como quedarte sin aire. No quiero sufrir más, no lo soporto. No, el amor no es lo mío me parece. Es así, te juro. Yo no lo soporto más esto. Yo no me quiero, me detesto. Y mientras yo no me quiera nadie más me va a querer. Yo estoy acostumbrada a odiarme, y nunca lo voy a poder cambiar eso. Dicen que hay flores más fáciles, y otras más difíciles, pero todas en algún momento se abren y sueltan su esencia.”

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