“Ya no me refugio en la esperanza de que volvamos a estar juntos algún día, descubrí que como dicen, las segundas partes nunca son buenas. ¿De qué serviría regresar? Siento que si lo hiciéramos, no tendría sentido, ya que volveríamos a ahogarnos en las mismas dudas, complicaciones y problemas que tuvimos antes, que al final no nos harían bien a ninguno de los dos. Ya dejé de buscarle significado a tus silencios y aquellas miradas que hasta ahora me seguís dando desde lejos… Aunque no lo niego, a veces logran confundirme. Dejé de llevarme por mis intuiciones y pensar que todavía, en el fondo, me seguís queriendo. Sin embargo, todavía no comprendo como es que decías amarme tanto y te alejaste de mí, tampoco cómo aún así cuando intentaste solucionar un poco las cosas y te di la espalda, no luchaste por mí. Eso no es amor. No voy a negar que cuando circulo por aquellas calles en las que caminábamos juntos, o visito los lugares en los que transitábamos antes mientras hablábamos de nuestro futuro, me entran ganas de volver el tiempo atrás y regresar a aquellos días. Soy humana, y como tal tengo sentimientos que no se borran de un día para el otro, ni siquiera con el paso de las semanas. Y por más que intente ocultarlo mediante la estrategia de ignorarte, y finja ser totalmente insensible e inmune a los recuerdos, sigo pensando en aquellos momentos en los que vivías a mi lado, pidiéndome un beso, rogándome por un abrazo, haciéndome reír con tus bromas… Eras mi motivo de despertarme cada mañana con una sonrisa en la cara y entusiasmada por volver a verte. Pero no, por más que aún te siga queriendo, tengo que olvidarme de todo eso que un día me brindaste. Porque al fin y al cabo, no tiene sentido. Por lo tanto, tengo que seguir con mi vida… (Fingiendo ser feliz.)”

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